El producto, por dentro
Todo lo que hace por ti, por dentro.
Tu semana ya está resuelta cuando la abres.
Quién viene, quién ha confirmado y dónde queda hueco, sin abrir nada. Las confirmaciones entran solas y la ocupación se calcula por ti: entras a la semana sabiendo cómo está, no reconstruyéndola.
Cada sesión en su estado, sin que lleves la cuenta.
Confirmada, realizada o sin cobrar; el estado se actualiza solo al pasar la cita. Ves de un vistazo qué queda por cobrar y por documentar, sin abrir una hoja de cálculo aparte.
Escribir la nota sin que pese —y cifrada.
Empiezas por lo que no quieres olvidar, sin que tenga que quedar bonito. Cada nota se guarda cifrada en la historia mientras escribes, con su etiqueta visible y un filtro por tipo para volver a encontrarla. Nadie más que tú puede leerla.
Al abrir, ya sabes lo único que toca hoy.
Eva —la asistente que llevas dentro— mira tu consulta y te dice lo que importa, con el trabajo ya preparado. No un tablero de números fríos: una frase, y un botón para resolverlo.
Marina y 3 más venían con su ritmo y llevan un tiempo sin aparecer. ¿Les escribimos para ver cómo están? Lo preparo yo, lo envías tú.
Un caso con varias personas, llevado como un solo caso.
Una pareja no son dos fichas sueltas, y una familia tampoco. Aquí el caso es una unidad con su propio expediente: quién la forma, qué se acordó sobre lo que se cuenta a solas, a quién convocas cada vez y quién vino.
Los avisos de las sesiones de Irene llegan a Laura, no a ella.
Vinieron Laura e Irene; Raúl avisó.
- Una unidad, no fichas sueltas. Integrantes con su papel, una tarifa y un bono del caso, una sola sesión en la agenda y un solo cobro.
- Los secretos, acordados y firmados. Sin secretos, con secretos o negociada: la política se declara al empezar, con el consentimiento de cada persona.
- Convocas a quien toca. Cada sesión recuerda a quién llamaste y quién vino. Si hay un menor, el aviso va a su representante.
Ni nosotros podemos leer tus notas.
Lo que escribes en sesión se cifra en tu dispositivo con una clave que solo tú tienes: las notas, el plan de tratamiento, el área de acompañamiento, los motivos escritos a mano y los títulos de las tareas. Si alguien llegara al fondo de nuestros servidores, encontraría texto cifrado y nada más. La agenda y los recordatorios siguen funcionando con normalidad.
Y si pasas 30 minutos sin tocar Terapli, la pantalla se tapa y pide tu frase; tu navegador puede recordar la llave 30 días, para que no vuelvas a entrar con un código cada mañana.
Cómo protegemos tus notas →Desbloquea tus notas
Introduce tu frase de cifrado para leer y escribir el contenido clínico.
Tus pacientes reservan solos.
Una página propia donde eligen día y hora entre tus huecos reales, sin llamadas ni idas y venidas. La primera sesión de evaluación, la cortesía y las modalidades, como tú las configures.
Tu paciente lo resuelve desde el móvil.
Confirma la sesión, pide cita, ve cuántas sesiones le quedan del bono, firma los documentos y abre lo que le compartes. Sin instalar nada: entra con su enlace y lo tiene todo en una pantalla.
2 de 4 sesiones usadas. Te quedan 2.
Pedir cita →Tu calendario y tu agenda, el mismo calendario.
Lo que apuntas en Google aparece en Terapli y lo que agendas en Terapli aparece en Google, cada diez minutos. Si la conexión se pierde, te avisa para que no haya dos agendas que no se hablan.
Evento de Google · mié 22 · 16:00
aparece en tu agenda de Terapli.
Sesión con Diego S. · jue 23 · 11:30
aparece en tu calendario de Google.
Sabes si estás cobrando bien.
Lo ingresado frente al mes pasado, quién te debe y cuánto, y tu ritmo de cobro, en frases con consecuencia —no en números sueltos. Si realizas pero no cobras, se ve antes de que duela.
Generaste 3.400 € y cobraste 3.150 €, un poco más que el mes pasado. Te quedan 250 € por cobrar.
3 pacientes te deben 250 € en 4 conceptos. Es dinero que ya trabajaste.
Cobrar ahora →Has dejado 2 recibos por 160 €. Cada cobro con su justificante.
Cobras 93% de lo que realizas. Vas muy bien.
Lo que te pide la gestoría, ya hecho.
Foto o PDF de cada gasto, ordenados por trimestre, y el trimestre entero en un ZIP por correo a tu gestoría. Si emites facturas, Veri*Factu se activa con un interruptor en Ajustes: cada cobro se factura una sola vez, tienes el listado de las emitidas y una guía para hacerlo bien.
Cuando paga un centro, una empresa o una mutua.
Enlazas en bloque a los pacientes cuyas sesiones paga la entidad, y a fin de mes la factura se compone en Terapli con las líneas ya puestas: cada sesión, su importe y el total. Tú la revisas y la emites.
Sus sesiones no se les cobran a ellos: las paga el centro.
Las líneas ya están puestas; tú la revisas y la emites.
Entras a sesión sabiendo dónde lo dejasteis.
Lo que anotaste, lo que quedó abierto y cómo va el cobro, antes de abrir la puerta. Historial, agenda y estado económico en una sola pantalla, y lo que conviene atender, señalado.
Desde aquí también le compartes un PDF, un audio, un vídeo o un enlace: le llega un aviso por correo sin decir qué es, y lo abre en su portal.
Antes de ver a Marina
Nadie interrumpe su proceso sin que tú lo sepas.
Terapli detecta a quien se está descolgando por el patrón de asistencia, no por tu memoria. Tú decides si es alta, pausa o una llamada: la lectura clínica sigue siendo tuya.
Lo que no quieres que se te caiga.
Recordatorios y seguimientos que Eva te avisa a tiempo. Apuntas lo que sea, con o sin paciente, y deja de vivir en tu cabeza o en un pósit.
Tú, con tus pacientes. Terapli, con lo demás.
Te lo enseñamos en directo: reserva una demo de 45 minutos, sin compromiso.